Un hotel con carácter. Social por naturaleza. Pensado para quedarse.
The Hotel nace con una ambición clara: crear en Oporto un hotel con identidad real.
Buscamos un hotel con atmósfera, presencia y una forma muy clara de ser vivido. Un lugar capaz de sentirse especial sin volverse pretencioso, y contemporáneo sin perder profundidad.
Se sitúa en un edificio con memoria, peso urbano y una historia ya inscrita en el imaginario de la ciudad, ligado al antiguo Café Imperial, en plena Praça da Liberdade.
La memoria del Café Imperial es importante no porque deba reproducirse, sino porque ofrece una base real desde la que construir.
El edificio trae consigo una cierta idea de elegancia urbana, de vida social, de presencia escénica y de lenguaje art déco. El proyecto debe trabajar con esa herencia, pero sin convertirla en réplica ni en homenaje literal.
El proyecto debe entenderse en dos tiempos.
El espacio del antiguo Café Imperial podría incorporarse al ecosistema del activo, previsiblemente con otro uso vinculado a Parfois.
El hotel debe tener fuerza propia desde el primer día. No puede depender del Café Imperial para construir su identidad.
La oportunidad no está en hacer otro hotel bien diseñado en Oporto.
La oportunidad está en construir un hotel social, destination y con carácter, con un punto cultural, pero sin exceso intelectual. Un lugar con energía, con mundo y con una forma de recibirse y vivirse más rica que la de un alojamiento turístico estándar.
The Hotel quiere ocupar un territorio muy concreto.
Quiere ser un hotel con carácter: accesible en precio, elevado en percepción, claro en su personalidad y difícil de confundir con otro.
ADR orientativo: 90€
La propuesta debe entenderse como un único gesto con varias capas, no como una suma de conceptos independientes.
La referencia no es literal. Es una manera de mirar.
Uno aporta la mirada. El otro, la estructura.
El hotel debe apoyarse en una reinterpretación contemporánea del art déco. No se trata de reproducir el pasado. Se trata de desmontarlo, leerlo, tensarlo y reconstruirlo desde hoy.
Esto implica trabajar con:
Si el Café Imperial no forma parte de la apertura, entonces el hotel necesita un nuevo icono.
Hall, recepción y cafetería/bar deben formar una sola escena. No un espacio técnico ni de paso, sino el verdadero centro emocional del proyecto: el lugar que da la bienvenida, marca el tono y concentra la vida del hotel.
La terraza debe funcionar como prolongación natural de esa energía.
La experiencia del hotel debe sentirse compuesta, visible y natural al mismo tiempo.
Queremos un hotel con ritmo, con gente y con una forma de moverse que se sienta precisa, casi coreografiada, pero nunca artificial.
Dentro del proyecto, el café/bar del hall puede tener una capa más táctil y sensorial. No como concepto aislado, sino como contrapunto dentro del conjunto: más suave, más apetecible, más cercano al placer cotidiano, a la textura, al color, a la curva y al confort.
Aquí sí puede aparecer una cualidad más blanda, más cálida, más "butter", siempre filtrada por el mismo nivel de control y sofisticación del resto del proyecto.
En fase 1, las áreas principales del proyecto son:
Sobre todo, el conjunto hall + recepción + cafetería/bar debe sentirse como destino, no como tránsito.
Las referencias del proyecto no deben entenderse como una suma de citas, sino como un campo de tensión productivo.
Por la superposición, la hibridación y la coexistencia entre capas distintas.
Por la sofisticación, la extrañeza controlada, el color y la tensión entre severidad y deseo.
Por la traducción arquitectónica, la fragmentación, la arqueología contemporánea y la construcción espacial del concepto.
Por la lectura de la estructura, la exposición de capas y la idea de una elegancia atravesada por lo inacabado y lo revelado.
Por la claridad hotelera, la composición, el ritual de llegada, la coreografía del servicio y la conciencia del hotel como escena.
Esperamos una propuesta capaz de:
La propuesta deberá extenderse más allá del interiorismo e incluir una visión para: